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Palabras de la Embajadora Julissa Reynoso en la inauguración de la exposición “Seeing Auschwitz”
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enero 25, 2022

Centro Sefarad-Israel
24 de enero de 2022 

Buenas tardes.

Gracias, Miguel, y gracias a todos por sus importantes palabras. Acabo de llegar a España la semana pasada para representar al Presidente Joe Biden y al pueblo estadounidense. Dado que he trabajado durante mucho tiempo por la justicia social, creo que es apropiado que uno de mis primeros actos como Embajadora de Estados Unidos sea aquí, ante esta audiencia. Sé lo importante que es el trabajo del Centro Sefarad-Israel para aumentar el conocimiento de los españoles sobre la herencia judía de su país, educar a las futuras generaciones y crear conexiones culturales. Sobre todo, reconozco el importante papel que desempeña para garantizar que el Holocausto nunca se olvide. Por lo tanto, es un honor, así como un deber solemne, participar en este importante evento con el Centro, junto con tantas figuras importantes de la comunidad judía, miembros de la comunidad internacional y representantes de la Comunidad de Madrid.   

Garantizar que los horrores del Holocausto nunca se olviden es una prioridad para Estados Unidos, no solo por lo que dice sobre nuestro pasado, sino por lo que significa para nuestro presente y nuestro futuro. Como afirmó el Secretario de Estado, Antony Blinken, el pasado mes de octubre en el Foro Internacional de Malmö sobre la Memoria del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo, “Estados Unidos está comprometido para recordar y combatir la negación del Holocausto, el antisemitismo y el odio en cualquiera de sus formas modernas… porque los peligros del Holocausto no son simplemente problemas del pasado”.  

Por desgracia, el antisemitismo está aumentando en muchas partes del mundo, incluido Estados Unidos, y seguimos viendo actos hostiles en distintas partes del mundo con demasiada frecuencia.   

La desinformación y las mentiras, como la negación del Holocausto, continúan amenazando a las sociedades abiertas. La capacidad de recordar, estudiar y reflexionar sobre la verdad y los hechos, y de tener diálogos sobre nuestras historias basados en una comprensión común de la realidad, es esencial para la supervivencia de la sociedad democrática y la paz en nuestro mundo. Debemos asegurarnos de que las próximas generaciones cuentan con las herramientas adecuadas para combatir el odio, que se aviva con falsedades, el sensacionalismo y la desinformación.   

Aquellos que se involucran en la negación quieren desdibujar la línea entre la verdad y la mentira y abrir una brecha en nuestras sociedades, atacando a inmigrantes y refugiados, minorías étnicas y raciales, personas LGTBQI+ y otras.   

Los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos y otras fuerzas aliadas fueron testigos de la devastadora realidad de los campos de concentración. Aquellos soldados entendieron que la liberación llegó demasiado tarde y rescató a muy pocos. Además de enterrar a los fallecidos, las fuerzas aliadas trataron de ayudar y consolar a los supervivientes con alimentos, ropa y asistencia médica. ¿Qué más podían hacer ante tanto sufrimiento? Podían compartir sus historias, contar al mundo la verdad de lo que habían visto. Y lo hicieron, escribiendo testimonios personales que permanecerán para la posteridad en lugares como el Museo Nacional del Holocausto en Washington. Sus relatos, registrados como crónicas oficiales, declaraciones personales y testimonios orales, proporcionan un recurso importante para el estudio y el conocimiento del Holocausto.   

El Centro Sefarad-Israel desempeña un papel fundamental en la documentación de relatos similares a través de seminarios, conferencias, debates, talleres, exposiciones, conciertos y homenajes a las víctimas. También realizan programas de formación específicos y viajes a los campos para profesores españoles. Otras entidades representadas aquí hoy realizan un trabajo similar digno de elogio.  

Ahora depende de todos nosotros como individuos, como colectivos, como gobiernos mantener viva la llama del recuerdo como herramienta fundamental para combatir los mensajes de odio que vemos expresados en todo el mundo. Colectivamente, debemos hacer frente a los que tienen como objetivo usar la fuerza para usurpar territorios, intimidar a vecinos más débiles o aplastar la disidencia dondequiera que surja.   

Estados Unidos fue el destino de muchos de los supervivientes que emigraron en busca de una nueva vida tras el Holocausto. Como inmigrante en Estados Unidos y habiendo crecido en el Bronx, sé tan bien como nadie que nuestra diversidad es una fortaleza y que la inclusión es un pilar fundamental de una sociedad exitosa. Aquellos supervivientes y sus descendientes han contribuido en gran medida a la sociedad estadounidense, al igual que todos los inmigrantes judíos estadounidenses. Poetas, inventores, médicos, investigadores, artistas, editores, empresarios… generaciones que han enriquecido y fortalecido el tejido social de Estados Unidos. Rendimos homenaje a esas generaciones y sus aportaciones a nuestro país.   

El mes pasado, el Presidente Biden y la Dra. Jill Biden asistieron al encendido de la menorá de Janucá en la Casa Blanca, una antigua tradición de la Casa Blanca. Pero como dijo el Presidente, por primera vez era también una tradición familiar, porque lo dirigía el Segundo Caballero, Doug Emhoff, judío practicante.  

Para concluir, voy a citar una vez más al Secretario de Estado, Antony Blinken: “En nuestras políticas y programas, nuestras prioridades incluyen condenar y hacer frente al antisemitismo, garantizar la seguridad física de las comunidades judías, apoyar la educación sobre el Holocausto, especialmente entre los jóvenes, proteger la libertad religiosa e instar a los países a comprometerse más profundamente en la lucha contra el discurso de odio en las redes sociales y en todas sus formas. Recordar el Holocausto y combatir el antisemitismo no son actividades pasivas. Requieren acción. Requieren compromiso. Debemos usar nuestro poder para crear un mundo más justo”.   

Gracias a todos los que están hoy aquí por hacer justamente eso: usar su poder, usar su voz, para crear un mundo más justo, un mundo que nunca olvide y en que se defiende la verdad.  

Muchas gracias.