Conoce a una familia de agricultores americanos, por Blaire Bloxom

Janice y Rick Felker (foto: Embajada EE.UU.)Blaire Bloxom hizo un recorrido por Mattawoman Creek Farms para conocer de primera mano cómo Janice y Rick Felker están liderando el camino en la agricultura ecológica.

Ubicado cerca de la pequeña ciudad de Eastville en la costa de Virginia, se encuentra Mattawoman Creek Farms. Propiedad de Janice y Ricke Felker y operada por ellos mismo, la explotación de 12 hectáreas dedicadas a la producción ecológica tiene vistas al arroyo homónimo que desemboca en la bahía de Chesapeake. El diciembre pasado, en un día inusualmente cálido, los Felker muy amablemente me invitaron a visitar su finca y mostrarme su funcionamiento.

Los Felker son dueños de esta tierra desde la década de los 80, pero comenzaron a trabajar la tierra en 2005. Desde el principio, tuvieron claro que querían mantener la riqueza natural de la tierra. Para ello, decidieron que su explotación sería ecológica, ecológica en el sentido más estricto de la palabra. No utilizan herbicidas, pesticidas o fertilizantes químicos. En su lugar, permiten que los cultivos se desarrollen en su ecosistema natural, buscando con habilidad soluciones a los problemas que puedan surgir, tales como “alentar’ a los insectos beneficiosos a combatir plagas no deseadas. “Nos gusta decir que cultivamos nuestro propio fertilizante”, resalta Janice Felker cuando me enseña el centeno y la Vicia Villosa que han plantado como cultivo de cobertura para el invierno.

Durante años, el término “ecológico” fue una mezcla heterogénea de significados. A partir de 2002, la normativa federal exigía que las explotaciones estuvieran certificadas para poder utilizar el término “ecológico’ para describir su producción. Los Felker consiguieron esta certificación en su primer año de actividad. Cuando les pregunté sobre el proceso para conseguir dicho certificado, explicaron que el primero de muchos requisitos es probar que en los últimos tres años no se ha utilizado en la tierra ninguna sustancia prohibida. Como son propietarios de la finca desde hace 20 años, esta parte fue sencilla. La parte más complicada, según me comentan, es el mantenimiento de todos los registros. Para ser ecológico, debes poder seguir el rastro de todos tus productos desde el punto de venta hasta la semilla. “Esto intimida a muchos productores”, explica Janice. Una vez al año, un inspector visita la finca y comprueba los registros. “En nuestro caso la visita suele tener lugar a principios de otoño, justo cuando empieza el colegio”, se ríe Janice. Cuando no está en su finca, Janice es bibliotecaria en Broadwater Academy, un colegio privado local en una zona conocida como Eastern Shore.

Mientras caminamos por la finca, Rick nos señala que en este momento tienen 5 invernaderos tipo túnel y casi 5 hectáreas en producción. Hace unos años decidieron mantener la producción durante todo el año. Janice añade “No sólo es beneficioso para nuestros empleados y para nuestros clientes, sino también para nosotros. Nos ahorra tener que formar a un grupo nuevo de trabajadores cada primavera.” Paseando por la finca pude ver mucha gente trabajando con empeño. Mattawoman Creek Farms emplea a siete personas en el invierno y más o menos el doble de ese número durante la temporada alta.

Rick se agacha para mostrarme las variedades de col rizada que crecen en el invernadero, y comenta que más del 90% de lo que producen lo venden directamente al consumidor. Ya sea a través de mercados de productores, venta por internet, vendiendo directamente a restaurantes, o cajas de Agricultura Sostenida por la Comunidad (CSA por sus siglas en inglés). Como muchos mercados de productores están cerrados en invierno, gran parte de la producción se vende a través de las cajas CSA. Los clientes se pueden suscribir a este sistema por una temporada y recibir una caja de productos frescos cada semana directamente de la explotación. “Estas cajas estarán disponibles durante 40 semanas en 2014. Somos los únicos en esta zona que todos los productos incluidos en las cajas están certificados por el USDA como ecológicos y producidos por nosotros mismos”, comenta Rick cerrando la puerta del invernadero. En la actualidad, tienen diez puntos de recogida diferentes en Norfolk, Chesapeake, Virginia Beach y en Eastern Shore.

Admirando las coloridas hileras de lechuga, col rizada y brócoli, enseguida me doy cuenta de que todos estos productos crecen en camas altas. Los Felker explican que todos sus cultivos crecen en camas altas, ya que protege los cultivos de las inundaciones que en esta zona suelen darse con cierta frecuencia. Rick se agacha y corta un ramillete de brócoli.  Luego me pasa el cuchillo y me muestra cómo cortarlo yo misma, para después echarlos en una cesta.

Cuando les pregunto sobre el estado de las iniciativas agrícolas como Virginia’s Finest y Virginia Grown, me explican que Virginia’s Finest, en su experiencia, está más dirigido a alimentos procesados. Dado que ellos no procesan lo que producen, no utilizan esta etiqueta. Rick explica que, a pesar de esto, están incluidos en un listado del Departamento de Agricultura y Consumo de Virginia de explotaciones ecológicas. Algo que no encontrarás en internet es la impresionante lista de cargos de Rick.  En la actualidad es presidente de Buy Fresh, Buy Local (Compra Fresco, Compra Local) y forma parte de la junta directiva de la Virginia Association of Biological Farming (Asociación de Agricultores Ecológicos de Virginia).  Es además uno de los fundadores del Virginia Food System Council (Consejo del Sistema Alimentario de Virginia), un recurso a nivel nacional para compartir ideas.

Al final de la visita, los Felker me regalan una cesta llena de productos frescos que hemos ido recogiendo a lo largo del tour. No aceptan que les pague por estos productos, pero acceden a posar para una fotografía conmigo antes de irme. Me quito la tierra de mis botas y tomo el camino de vuelta a la ciudad.

Para saber más sobre Mattawoman Creek Farms, puede visitar el siguiente enlace:
http://www.mattawomancreekfarms.com/index.htm