El embajador Buchan habla sobre los riesgos de seguridad del 5G y la crisis de Venezuela en el IX Foro Empresarial España-Estados Unidos

Palabras del Embajador Richard Duke Buchan III
Evento de la Cámara Americana de Comercio
21 de noviembre de 2019

Señor Ministro, Señor Bonet, Señor Badía, señoras y señores, ¡buenos días!

Si me lo permiten, quiero hablar de dos cuestiones que deben preocupar a todos los que formamos la comunidad empresarial internacional: la seguridad digital en las redes 5G emergentes y la desgarradora crisis humanitaria en Venezuela.

En primer lugar, no necesito decirles que el mercado estadounidense es más atractivo que nunca para las empresas españolas.  Es el momento perfecto para invertir en Estados Unidos. Las empresas españolas cuentan con un gran historial de éxito en el mercado estadounidense.

Los negocios están en auge en Estados Unidos. El desempleo está al mínimo en 50 años. Los tipos de interés bajos han animado las perspectivas para los hogares y la confianza de los consumidores permanece alta: el Índice de Confianza del Consumidor de la Conference Board de Nielsen era de 125,9 a mediados de octubre.  Y tenemos una gran herramienta en el nuevo Tratado de Doble Imposición que hemos celebrado hace un par de meses. Lo hemos esperado mucho tiempo.

El Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, me preguntó cómo podía ayudar en España. Respondí: “Elimine la doble imposición”. Nos alegra ver que el Tratado va a entrar en vigor este mes.

El protocolo reduce la cuota tributaria final para las empresas que invierten en ambos países en una escala de miles de millones de dólares al año.  ¡Miles de millones de dólares!  Eso no es calderilla.  Ese dinero se puede utilizar ahora para crear más puestos de trabajo, más inversiones y más crecimiento.  Este acuerdo hace la tarta más grande para todos.

Estados Unidos es un mercado abierto y libre y damos la bienvenida a todos los innovadores e inversores.

Pero no todos juegan con las mismas reglas.  Por eso quiero hablar de las cuestiones de ciberseguridad relacionadas con el lanzamiento de las redes 5G y de la actual crisis en Venezuela.

Estados Unidos aboga por una economía digital dinámica en todo el mundo con las redes 5G.  Las empresas españolas y todos los ciudadanos españoles tienen que confiar en que ni los equipos 5G ni las empresas amenazarán su seguridad nacional, la privacidad, la propiedad intelectual y los derechos humanos.  No puede haber confianza cuando los proveedores de telecomunicaciones están sujetos a un gobierno autoritario como China sin un poder judicial independiente ni un estado de derecho.

Los países, los operadores de telecomunicaciones y los usuarios deben tener en cuenta la seguridad al construir redes 5G y excluir a las empresas que no son de confianza.  La evaluación técnica de Estados Unidos es que no se pueden atenuar los riesgos de permitir equipos de telecomunicación chinos en cualquier parte de las redes 5G.  Lo barato sale caro y en el 5G también.

Con franqueza, ¿realmente queremos que China tenga el control cuando se trata de estas nuevas redes que se utilizarán para todo, desde aviones sin piloto y automóviles y trenes sin conductor hasta marcapasos y redes eléctricas? ¿Realmente queremos permitir que estas compañías obtengan acceso al mercado ahora a riesgo de crear monopolios en el futuro?  Agradecemos la colaboración con aliados y socios para garantizar nuestra seguridad compartida en el futuro del 5G.

Por último, Estados Unidos y España están muy involucrados en los mercados latinoamericanos. En esta área, vemos las mismas oportunidades y los mismos desafíos para la inversión.  Pero el entorno está cambiando en muchos lugares de Latinoamérica y las empresas tienen la responsabilidad de promover cambios positivos.

La semana pasada viajé a Cúcuta, en Colombia, en la frontera con Venezuela, y lo que vi me rompió el corazón. ¡Qué horror! Niños muriendo de hambre. Ancianos sin medicinas.  

Mientras estaba allí, visité un comedor social en el que se alimenta a más de 5 000 personas cada día. Allí conocí a una anciana que estaba sola y claramente muy angustiada.  Me dijo que el régimen de Maduro había matado a su marido.  No tenía comida ni apoyo, así que caminó sola muchos, muchos kilómetros hasta la frontera con Colombia sólo para conseguir algo de comer. No tenía ni idea de cuáles serían sus próximos pasos en la vida.  En todas partes había historias como ésta.  Cada una más desgarradora que la anterior.

Por eso Maduro debe irse; los venezolanos no merecen soportarlo ni un momento más.

Cualquiera de nosotros que tenga alguna influencia debe continuar pidiendo elecciones libres e imparciales y un retorno a la democracia en Venezuela.

He sido testigo de la pesada carga que Colombia está asumiendo para apoyar al pueblo venezolano. Están haciendo valientes esfuerzos para acoger a dos millones de venezolanos, pero ese trabajo está poniendo al límite sus propios recursos e infraestructuras. Por eso Colombia necesita todo nuestro apoyo.  Todos debemos hacer más para apoyar al pueblo venezolano.

Es un país que solía ser un líder económico de Sudamérica y se halla sobre las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.  Un país potencialmente muy rico.  Claramente tiene el potencial para beneficiarse de la prosperidad económica.

Y no sólo se beneficiarán los venezolanos. Una vez que la situación política se normalice después de Maduro, las empresas españolas, con una larga tradición empresarial en la región, estarán también entre los beneficiarios.

Por lo tanto, las empresas españolas deben animar al gobierno español a tomar la iniciativa dentro de la UE para mejorar la situación en Venezuela.

Para finalizar, permítanme decir que, como socios, amigos y aliados, España y Estados Unidos pueden continuar trabajando juntos para afrontar los desafíos que se nos presentan a todos en la economía global.  Estados Unidos y España son aliados, socios y amigos.  Desde las amenazas para la seguridad digital por parte de China hasta el régimen opresor en Venezuela, podemos unir nuestras voces en apoyo de un mundo más seguro, más democrático y próspero.

Muchas gracias.