Discurso del presidente Biden durante la sesión de declaraciones de los líderes en la COP26

La Casa Blanca
Washington D. C.
1 de noviembre de 2021

Recinto escocés del evento
Glasgow (Escocia)

EL PRESIDENTE: Señoras y señores, aunque esto es obvio, nos encontramos con los ojos de la historia puestos sobre nosotros y preguntas profundas que se nos plantean. Es sencillo: ¿actuaremos, haremos lo necesario? ¿Aprovecharemos la enorme oportunidad que tenemos ante nosotros o condenaremos a las generaciones futuras a sufrir? Esta es la década que determinará la respuesta.

Esta década. La ciencia es clara, sólo nos queda un breve lapso de tiempo para elevar nuestras ambiciones y posicionarnos para hacer frente a la tarea que se cada vez se estrecha más rápidamente.

Esta es una década decisiva en la que tenemos la oportunidad de probarnos a nosotros mismos. Podemos mantener a nuestro alcance el objetivo de limitar el calentamiento global a sólo 1,5 grados centígrados, si nos unimos, si nos comprometemos a hacer nuestra parte por cada uno de nuestros países con determinación y con ambición. De eso trata la COP26.

Glasgow debe ser el pistoletazo de salida de una década de ambición e innovación para preservar nuestro futuro común.

El cambio climático ya está haciendo estragos en el mundo, hemos escuchado a muchos oradores. No es hipotético. No es una amenaza hipotética. Está destruyendo la vida y el sustento de las personas y lo hace cada día.

Está costando a nuestras naciones billones de dólares. El calor y las sequías récord incrementan la extensión de los incendios forestales y los hacen más intensos en algunos lugares, causan pérdidas de cosechas en otros, inundaciones récord, y lo que solían ser tormentas una vez cada siglo ahora ocurren cada pocos años.

En los últimos meses, Estados Unidos ha experimentado todo esto y todas las regiones del mundo pueden contar historias similares. Y en una época en la que esta pandemia ha dejado tan dolorosamente claro que ningún país puede amurallarse frente a las amenazas sin fronteras, sabemos que ninguno de nosotros puede escapar de lo peor que se avecina si no aprovechamos este momento.

Pero, señoras y señores, dentro de la creciente catástrofe, creo que hay una increíble oportunidad. No sólo para Estados Unidos, sino para todos nosotros. Estamos en un punto de inflexión en la historia del mundo, tenemos la capacidad de invertir en nosotros mismos y construir un futuro equitativo de energía limpia. Y en el proceso crear millones de empleos bien remunerados y oportunidades en todo el mundo. Aire más limpio para nuestros hijos, océanos con más abundancia, bosques y ecosistemas más sanos para nuestro planeta.

Podemos crear un entorno que eleve el nivel de vida en todo el mundo. Y esto es un imperativo moral, pero también económico. Si impulsamos un mayor crecimiento, nuevos puestos de trabajo, mejores oportunidades para todos nuestros pueblos.

Y al observar la volatilidad actual y los precios de la energía, en lugar de verlos como una razón para retroceder en nuestros objetivos de energía limpia, debemos verlos como un llamado a la acción.

Los elevados precios de la energía no hacen sino reforzar la urgente necesidad de diversificar las fuentes, duplicar el desarrollo de las energías limpias y adaptar las nuevas y prometedoras tecnologías de energía limpia para que no sigamos dependiendo excesivamente de una sola fuente de energía para alimentar nuestras economías y nuestras comunidades.

Es en el propio interés de todos y cada uno de los países, y esta es una oportunidad, en mi opinión, de hacer una inversión generacional en nuestra resiliencia económica y en nuestros trabajadores y nuestras comunidades en todo el mundo. Eso es lo que vamos a hacer en Estados Unidos.

Mi marco “Build Back Better” hará inversiones históricas en energía limpia, la inversión más importante para hacer frente a la crisis climática que cualquier país avanzado haya hecho jamás.

Vamos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos en más de una gigatonelada para 2030, al tiempo que haremos más asequible para los consumidores el ahorro en sus propias facturas de energía con créditos fiscales para cosas como la instalación de paneles solares o la climatización de sus hogares, lo que reduciría los precios de la energía. También se proporcionará aire y agua más limpios para nuestros hijos, electrificando las flotas de autobuses escolares, aumentando los créditos para vehículos eléctricos y abordando la contaminación heredada.

Incentivará la fabricación de energía limpia, la construcción de paneles solares y turbinas eólicas que son los mercados energéticos que están creciendo para el futuro. Lo que redundará en empleos sindicales bien remunerados para los trabajadores estadounidenses y algo que ninguno de nosotros debería perder de vista.

Cuando hablo con los estadounidenses sobre el cambio climático les digo que se trata de puestos de trabajo. Se trata de los trabajadores que tenderán miles de kilómetros de líneas de transmisión de una red eléctrica limpia, moderna y resistente. Los trabajadores de la industria automovilística que construirán la próxima generación de vehículos eléctricos y los electricistas que instalarán una red nacional de 500.000 estaciones de servicio para alimentarlos en todo mi país. Los ingenieros que diseñarán nuevos sistemas de captura de carbono y los trabajadores de la construcción que los harán realidad. Los agricultores que no sólo ayudarán a combatir el hambre en el mundo, sino que también utilizarán la tierra para luchar contra el cambio climático. Las comunidades que se revitalizaron en torno a nuevas industrias y oportunidades.

Y gracias a que estamos adoptando todas estas medidas, Estados Unidos podrá cumplir el ambicioso objetivo que fijé en la Cumbre de Líderes sobre el Clima en abril, de reducir las emisiones de Estados Unidos entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para el año 2030.

Demostraremos al mundo que Estados Unidos no sólo ha vuelto a la mesa, sino que esperamos liderar con el poder de nuestro ejemplo.

Sé que no ha sido así, y por eso mi administración está trabajando horas extras para demostrar que nuestro compromiso climático es acción, no palabras.

En mi primer día en el cargo, tomé medidas y volví a incorporar a Estados Unidos al Acuerdo de París. Desde entonces, nuestra administración se ha esforzado por conseguir avances en materia de energía limpia para reducir el coste de las tecnologías que necesitaremos para alcanzar las cero emisiones netas y a trabajar con el sector privado en la próxima generación de tecnologías que impulsarán la economía limpia del futuro.

En los próximos días, Estados Unidos anunciará nuevas iniciativas para demostrar nuestro compromiso de aportar soluciones innovadoras en múltiples sectores, desde la agricultura hasta el petróleo y el gas, pasando por la lucha contra la deforestación, la lucha contra las industrias para las que es difícil la reducción [de emisiones].

Estamos planificando tanto una carrera a corto plazo hasta 2030, que mantendrá los 1,5 grados centígrados a nuestro alcance, como un maratón que nos llevará a la línea de meta y transformará la mayor economía del mundo en un motor de energía limpia, próspero, innovador, equitativo y justo de cero emisiones netas para un mundo de cero emisiones netas.

Por eso hoy doy a conocer la estrategia a largo plazo de Estados Unidos, que presenta una visión para alcanzar el objetivo de Estados Unidos de una economía con cero emisiones netas a más tardar para 2050, y refuerza el carácter absolutamente crítico de tomar medidas audaces junto con la importancia de la década decisiva.

Así mismo vamos a tratar de hacer nuestra parte en lo que se trata de ayudar al resto del mundo a tomar medidas también. Queremos hacer más y más para ayudar a los países de todo el mundo, especialmente a los países en desarrollo, a acelerar su transición hacia la energía limpia, a hacer frente a la contaminación y a garantizar que el mundo que todos debemos compartir sea un planeta más limpio, más seguro y más sano. Tenemos la obligación de ayudar.

En septiembre, en las Naciones Unidas, anuncié que mi administración está trabajando con el Congreso para cuadruplicar nuestro apoyo a la financiación climática para los países en desarrollo para 2024, incluyendo un aumento significativo del apoyo a los esfuerzos de adaptación.

Este compromiso es posible gracias a cada uno de nuestros objetivos colectivos y a la movilización de cien mil millones de dólares anuales para la financiación del clima, pero movilizar la financiación a la escala necesaria para satisfacer la increíble necesidad es un esfuerzo de todos.

Como han mencionado otros oradores hoy, los gobiernos del sector privado y los bancos multilaterales de desarrollo también deben hacer el trabajo para pasar de los millones a los billones y a los trillones el efecto necesario de esta transición.

Hoy también presento una nueva comunicación sobre la adaptación en la que se expone cómo aplicaremos el objetivo global de la adaptación y se anuncia nuestra primera contribución al Fondo de Adaptación.

Sin embargo, nuestro compromiso va más allá de la financiación, que es una pieza fundamental, pero también vamos a apoyar soluciones en todos los ámbitos.

En la preparación de esta reunión, Estados Unidos se unió a nuestros socios del G7 para lanzar la iniciativa “Build Back Better World”. También volvimos a convocar el Foro de Grandes Economías sobre Energía y Clima para lanzar acciones transformadoras y aumentar la ambición.

Y, junto con la Unión Europea, estamos lanzando un compromiso mundial sobre el metano para reducir colectivamente las emisiones de metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes, en al menos un 30 por ciento para el final de la década.

Más de 70 países ya han firmado un compromiso para apoyar la rápida reducción de la contaminación por metano, y animo a todas las naciones a que lo hagan. Es la estrategia más sencilla y eficaz que tenemos para frenar el calentamiento global a corto plazo.

Amigos míos, si queremos reconocer un futuro mejor y más esperanzador, cada nación tiene que poner de su parte con objetivos ambiciosos para mantener los 1,5 grados al alcance y planes específicos de cómo conseguirlo, especialmente las principales economías.

Es imperativo que apoyemos a los países en desarrollo para que puedan ser nuestros socios en este esfuerzo. Ahora mismo seguimos sin alcanzarlo. No hay más tiempo para quedarse atrás o a medias o para discutir entre nosotros.

Este es el reto de nuestra vida colectiva actual, la amenaza existencial para la existencia humana tal y como la conocemos. Y cada día que nos demoramos aumenta el coste de la inacción.

Así que hagamos que este sea el momento de responder a la llamada de la historia, aquí en Glasgow. Que este sea el comienzo de una década de acción transformadora que preserve nuestro planeta y eleve la calidad de vida de las personas en todo el mundo.

Podemos hacerlo, sólo tenemos que tomar la decisión de hacerlo.

Así que pongámonos manos a la obra. Y gracias.

Los responsables de gran parte de la deforestación y de todos los problemas que tenemos hasta ahora tenemos obligaciones abrumadoras en los países, que de hecho no eran, ellos no lo hicieron, y tenemos que ayudar mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora.

Que Dios los bendiga a todos, y que Dios salve el planeta. Gracias. (Aplauso).

 

Para ver el texto original ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2021/11/01/remarks-by-president-biden-at-the-cop26-leaders-statement/ 

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.