Artículo de opinión del Embajador Duke Buchan III: El tiempo de los tiranos en Cuba, Venezuela y Nicaragua debe terminar

El tiempo de los tiranos en Cuba, Venezuela y Nicaragua debe terminar
Democracia  y dignidad para todos los pueblos
Duke Buchan III, embajador de EE UU en España y Andorra

Este artículo apareció en la edición de El Mundo, 10 de diciembre de 2019.

Estados Unidos se une hoy 10 de diciembre al mundo para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos y la adopción de su Declaración Universal. Esa Declaración, firmada hace 71 años, comprometió a todas las naciones a defender la igualdad, la justicia y la dignidad humana. A pesar de esta promesa, regímenes malignos en América Latina aún resisten y evaden algún castigo. Este año, es hora de poner fin a la indiferencia. Es hora de cerrar la puerta a los tiranos.

Muchas naciones miran a España como el hermano mayor en la protección de los derechos humanos a nivel internacional, especialmente en América Latina. Hace un mes en La Habana el Rey Felipe VI le dijo al presidente cubano Miguel Díaz-Canel que su régimen debe otorgar a sus ciudadanos la “capacidad de expresar libremente sus ideas y la libertad de asociación y reunión.” Estas contundentes declaraciones se hacen eco de 50 años de demandas de la comunidad internacional a Cuba: respeto a los derechos humanos y que cesen en el acoso, las agresiones y las detenciones contra su propio pueblo. No podemos seguir permitiendo a este tipo de matones.

Cuba no solo reprime. Cuba exporta represión.  Los regímenes en Venezuela y Nicaragua dependen de los servicios militares y de inteligencia cubanos para mantener a sus tiranos cleptocráticos en el poder, esquilmando sus recursos y a sus pueblos sometidos.

El mes pasado viajé a la frontera venezolana con Colombia para observar de primera mano la crisis humanitaria causada por el régimen ilegítimo de Maduro.  Vi los resultados de la violencia, la intimidación y el hambre que ha expulsado a más de cuatro millones de venezolanos de sus hogares. Cada día, otros cinco mil venezolanos llegan a Colombia, exhaustos y en extrema necesidad de alimento y refugio, y cada uno contando una historia desgarradora. Allí vi a mujeres venezolanas embarazadas esperando para dar a luz en una sala de maternidad desbordada de gente. Niños y ancianos muy débiles que esperaban recibir su única comida del día en la cocina de un albergue. Los niños se mueren de hambre.  Los ancianos no tienen medicamentos ni cuidados.  Durante mi visita, me reuní con organizaciones humanitarias y con aquellos a los que están alimentando y dando cobijo para escuchar historias de terror real. Esta catástrofe humanitaria causada por el régimen ilegitimo en Venezuela debe terminar ya.

Colombia está haciendo un trabajo increíble ayudando a estas víctimas. Estados Unidos y otros países están brindando asistencia. Pero mientras Maduro permanezca en el poder, no hay esperanza para el pueblo vulnerable en Venezuela. Mientras el resto del mundo permanezca inactivo, la democracia, la libertad y los derechos humanos básicos no aparecerán en Cuba, Venezuela o Nicaragua. Es necesario que todos hagamos más, necesitamos echar una mano a estos pueblos.

En Cuba, el gobierno de Estados Unidos lucha contra el tráfico de bienes confiscados por el régimen castrista y ordenado a dedo por sus dictadores. Restringir la capacidad del régimen cubano para sacar provecho de los bienes incautados privará a esa dictadura de ingresos ilícitos y lo responsabilizará por sus nefastas acciones. Les pondrá frente a su propio espejo. Estados Unidos ha sancionado y restringido los viajes de cientos de seguidores de Maduro y Ortega, cómplices de violaciones de derechos humanos, que siguen explotando el sufrimiento humano para su propio beneficio económico.  Podemos poner fin a esta situación.

Pero estas acciones no serán plenamente efectivas hasta que España y otros países europeos se unan a nosotros para cerrar la vía de escape de estos criminales. Pedimos que España asuma un papel de liderazgo en la UE para proteger los derechos de los pueblos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pedimos que España impida que los “bolichicos” de Venezuela, y que los miembros de los regímenes corruptos de Nicaragua y Cuba escapen con su botín a Europa. La comunidad internacional puede oponerse a las violaciones de los derechos humanos y poner fin a la impunidad de esos tiranos.

Como tan inteligentemente señaló el Rey Felipe VI en Cuba en la misma cara del régimen, “la adaptación y el cambio son inevitables” y “los que se resisten a ello, al final, pierden la oportunidad de participar en la creación de un futuro que está naciendo o, mejor aún, que ya está aquí”.  España hizo su valiente transición a la democracia hace cuarenta años, y desde entonces se ha convertido en un poderoso defensor y promotor de los derechos humanos universales. Su admirable historia puede ser de gran ayuda en ejercer más presión contra gobiernos como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua para conseguir el cambio democrático que sus pueblos desean y merecen.

El Día Internacional de los Derechos Humanos nos recuerda que nuestro compromiso común con los derechos humanos es un imperativo moral. Garantizar estos derechos requiere de atención y acciones constantes y sin descanso. En este aniversario, recordamos la importancia de denunciar la injusticia cuando y donde la veamos. Recordamos hoy nuestro deber de proteger los derechos humanos universales. Hagamos posible que España, la UE y Estados Unidos actúen juntos para defender estos derechos en nombre de aquellos que viven bajo regímenes brutales en Cuba, Venezuela y Nicaragua. ¡Hoy subrayamos la importancia de la democracia y dignidad para todos!